May Nicolás era una promesa del patinaje pero una decisión de su madre cortó sus alas

May Nicolás era una promesa del patinaje pero una decisión de su madre cortó sus alas
Foto: cortesía

Jessy Paola Moreno protagonizó el pasado 6 de febrero unas de las escenas más duras que se han presentado en Colombia en los últimos años. Tomó la decisión de dejarse caer al vacío con su hijo de 10 años en brazos. Ambos perdieron la vida.

Esto ocurrió en el puente de La Variante de Ibagué, estructura que aún no estaba en funcionamiento.

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El hijo de Paola se llamaba May Nicolás Ceballos Moreno, tenía de 10 años y era un gran deportista, excelente estudiante, era amable, caballeroso, atento y, sobre todo, cariñoso.

May Nicolás era un “guerrerito”, según lo describe Yolanda Bedoya, representante del Club Skate Line, en donde el niño estuvo entrenando por varios meses su deporte preferido: el patinaje.

En Exclusiva para Colombia me Gusta, habló la mujer, quien lamenta profundamente la perdida de estas vidas, pero que tiene el grato recuerdo de haber conocido a uno de los niños más bellos que hayan pasado por su club:

“Él hace 6 meses no viene, la verdad, la mamita me dijo, Paola, ‘Yolanda, no lo voy a llevar este mes, lo reintegro luego’ (esto fue en mayo del año pasado), pero nunca volvió, el niño no volvió. De hecho hace un mes me escribió Paola y me dijo que tenía el uniforme del niño en venta, ‘si algún papito está interesado, por favor, lo quiero vender’. Yo le respondí que listo, que no había ningún problema, ‘si quieres me lo llevas en las horas del entrenamiento’. Pero nunca llegó con el uniforme. Y hasta ahí, creo que Nico estaba jugando fútbol, deporte que le gustaba mucho”.

“Nico estuvo patinando el año pasado, estuvo cuatro meses, estuvo febrero, marzo, abril y mayo. El niño iba los fines de semana por el trabajo de Paola y por el estudio de él, quien estudiaba en la tarde. No tenían mucho tiempo. El niño venía el viernes, el sábado, el domingo y el martes. Las clases eran a las 10 de la mañana. Cuando él entró al club tenía 9 años y aquí cumplió 10”.

También hablo sobre el talento del pequeño y lo mucho que sus compañeros lo apreciaban:

“El rendimiento de Nico era muy bueno, era súper educado, era muy berraquito y sanito, todos aquí lo amaban”.

“A él no le daba miedo, comenzó desde cero, era guerrerito, se caía y no lloraba. Yo le decía a la mamá que tenía un hermoso hijo, muy juicioso”.

Sobre las deudas que tenía su madre, decía que trataba de darle plazos para que pagara la mensualidad.

“En ocasiones se quedaba en la mensualidad, pero le decía que no había problema, que después pagaba en Club. Ella me decía que se iba a demorar 8 días y yo le respondía que no había problema, que lo importante es que me llevara al niño a entrenar. A mí lo que me importa es que los niños estén ocupados”.

“Finalmente a finales de mayo me dijo que no podía volver a llevar al niño, él quiere jugar fútbol. Por ese tiempo él se lastimó un tobillo, entonces no estaba entrenando patinaje, le dolía ponerse los patines”.

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Yolanda Bedoya hoy comparte con los padres de los demás niños que hacen parte del Club para hablar sobre la importancia de encaminar a sus hijos, de darlos lo mejor siempre, de amarlos y apoyarlos en sus gustos, y sobre todo, en no juzgar a Paola.

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