Thiago, el pequeño de 1 año, que nació con medio corazón

Thiago, el pequeño de 1 año, que nació con medio corazón
Foto: Vanguardia Liberal

Thiago Andrés Carvajal Ibáñez, es un pequeño valiente que vino al mundo a luchar, pues a su corta edad de 1 año ha tenido que aprender a sobrevivir con medio corazón.

Paula Andrea Ibáñez, su madre, tuvo que llevar un difícil embarazo por la riesgosa situación en la que se encontraba su bebé. Cuando se enteró de la noticia de su embarazó se llenó de mucha felicidad, pues aunque no lo estaba buscando llegó para cambiar su vida.

Cuando tenía 20 semanas, el doctor le dijo a Paula Andrea que su bebé venía con hipoplasia de corazón izquierdo y que su estado era grave y no tenía esperanzas de vida. La mejor solución que le dieron a esta madre era abortar.

Foto: Vanguardia Liberal

Sin embargo, ella nunca contempló esa posibilidad y decidió seguir adelante a pesar de los riesgos. Ante la gravedad de la situación, decidió buscar una segunda opinión y los médicos le dijeron que tenía un ventrículo único con vasos mal puestos y coartación de la aorta, que en otras palabras quiere decir que solo tiene medio corazón.

Con este nuevo diagnóstico Paula tuvo que prepararse para un embarazo de alto riesgo y tener a su hijo por cesárea en la Fundación Cardiovascular, para que fuera atendido de inmediato por especialistas.

Nació Thiago

Finalmente, llegó el día, aquel 23 de septiembre de 2017 en Santander. Toda la familia esperaba la llegada de ese ser que iluminaría sus vidas.

Al nacer el niño llegó con un delicado estado de salud, pero estaba con vida. Tuvieron que hacerle un “hueco” en el corazón para que siguiera latiendo, pues según los doctores con el paso de los días el hueco podía cerrarse y eso causaría la muerte de Thiago.

Dicho “hueco” corresponde al nombre de Foramen Oval y permite que la sangre pase a la aurícula izquierda durante el embarazo, pero al nacer el hueco se cierra.

Foto: Vanguardia Liberal

Esta es una condición que no tiene cura, pero hay varias posibilidades para que viva y son tres cirugías que deben hacer de pequeño, una al nacer, otra a los seis meses y la última es a los cuatro años.

Al nacer, el bebé estaba muy débil y no hubiera soportado la operación, así que le hicieron otra para lograr que cogiera fuerzas. Sin embargo, todo empeoró.

En la intervención por poco pierde un riñón y tuvo que someterse a una diálisis. 17 días después, tuvo que realizarse otra cirugía para que siguiera con vida.

Una nueva esperanza

Ahí fue cuando una nueva esperanza llegó a la familia del pequeño, que nunca desfalleció. Su bebé comenzó a crecer y se recuperó muy rápido, después de estar tres meses en cuidados intensivos logró ir a su casa.

El niño ya había cumplido un año en septiembre del año pasado y lo único que esperaban es que ganara peso para hacerle una nueva cirugía. Sus padres no podían creer que el niño estuviera tan bien, ya caminara y hablara algunas palabras, puesto que la mayoría de los que nacen con este problema tienen repercusiones en el cerebro.

Hasta octubre del año pasado el bebé se encontraba bien de salud y había completado 2 cirugías de las 4 que iban a realizarle. Al momento se desconoce si el pequeño logró sobrevivir, pues sus padres no perdían las esperanzas de que había nacido para grandes cosas.

En Alemania un pequeño logró sobrevivir con la misma condición y los médicos lo tildaron de un verdadero milagro. Además, su recuperación fue satisfactoria y los médicos aseguraron que podría vivir su vida como cualquier otro niño.

Estos casos han ayudado a los doctores a revolucionar sus técnicas y experimentar nuevas alternativas médicas en seres que no tenían posibilidades de sobrevivir.