“Le voy a echar ácido y la voy a picar”, tras querer vender unos celulares por internet

Fotoilustración.

‘Los Rafaeles’, así se hacían llamar los tres integrantes de esta temible banda que tendría en su radar al menos 120 personas a las que de un modo particular extorsionaban luego de ganar su confianza.

El Gaula de la Policía recogió varios testimonios, pero fue el de una comerciante el que dio las mayores pistas para dar con tres hombre de 19, 36 y 39 años.

Luego de una investigación, las autoridades comprobaron el modo de actuar del grupo.

Los hombres primero que todo debían familiarizarse con aquellas páginas web donde la gente ofrecía algún productos.

Luego escogían a su víctima, le decían que estaban interesados en su objeto a la venta y luego le hacían llegar por celular un recibo de pago de un banco, procedimiento que realizaban con cheques sin fondos.

Luego procedían a ir a la casa de la víctima para recoger la compra. Días después el vendedor se daba cuenta que había sido estafado y comenzaba a llamar al delincuente.

Es allí cuando comenzaba la extorsión.

A continuación, el diálogo de una comerciante de celulares con uno de los delincuentes:

-Ya se me agotó la paciencia con usted, ¿listo?

-Pero…

-¿Pero qué?

-¿Y el celular?

-Yo se lo envío, está ahí cerquita.

-Con un domiciliario y yo lo pago.

-No, yo se lo envío, envíeme la plata y yo se lo envío.

-Pero…

-Sabe qué, mejor no se acerque a su casa ni hoy ni mañana ni tampoco pasado mañana, en la calle 39, porque le voy a echar ácido y la voy a picar.

La modalidad de la extorsión

Los delincuentes catalogaban a sus víctimas con el fin de saber cuánto dinero era posible que pagaran: entre 1 a 10 millones de pesos.

Se calcula que por medio de este delito, los delincuentes alcanzaron a recibir 230 millones de pesos.

El líder de la organización se encargaba de hacer contacto con las víctimas, así como de realizar la estafa, recaudar la plata y repartir las ganancias.

Otro de los integrantes se encargada de recibir los productos y un tercero tenía por trabajo recibir el dinero de las intimidaciones.

En el operativo de allanamiento de las viviendas de los hombres, se encontraron más de diez celulares desde donde se habrían realizado las estafas.