El tocayo de Donald Trump que se durmió en medio de su discurso

Foto: Agencias

“Idiota”, “estúpido”, “tonto”. Ese es el trato que a diario debe soportar un niño de 11 años de edad por parte de sus compañeros de escuela. La razón es simple: su apellido es Trump.

Joshua dice ahora que se odia a sí mismo, a pesar de no comprender realmente el porqué de las implicaciones de su nombre.

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El pequeño Trump vive en Wilmington, Delaware, norte de EE.UU., y su historia llegó a oídos del propio Donald Trump y su esposa.

Melania, desde que asumió su rol como primera dama de Estados Unidos, lidera una campaña en contra del matoneo llamada Be Best y al enterarse de la situación no dudó en ponerse en contacto con el pequeño Trump.

El Discurso

La idea de la familia presidencial era invitar al menor para que asistiera al Discurso del Estado de la Unión, lo que en efecto pasó.

Llegó el día y Joshua junto a sus padres Megan Trump y Bobby Berto, asistieron a la aburrida ceremonia.

El pequeño tuvo asiento privilegiado al lado de la primera dama y su hija.

Obama no invitaba a sus hijas cuando estas eran niñas a ese tipo de eventos, precisamente para evitar que un niño, como es natural, se durmiera.

Joshua fue uno de 13 invitados insignia que hubo ese día: Un sobreviviente de un tiroteo, una joven que se recupera del consumo de sustancias y la esposa de un hombre asesinado por cuestiones raciales, también hicieron parte de la lista.

Transcurría el discurso del mandatario de los Estados Unidos y justo cuando hablaba sobre el muro en la frontera con México, el invitado terminó dormido, lo que no fue ajeno a los lentes de la prensa.

Por el momento se desconoce sobre la suerte del invitado de honor. La duda queda en el trato que recibirá de ahora en adelante por parte de sus compañeros luego de haberse codeado con la familia más poderosa del país.

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